En el hospital
El despertar de Kristal fue confuso, un instante de sombras y murmullos hasta que la realidad la golpeó con fuerza.
Parpadeó, su visión aún borrosa por el cansancio y el dolor, hasta que distinguió las batas blancas de las enfermeras moviéndose a su alrededor.
Un terror instintivo le oprimió el pecho cuando sintió su vientre vacío.
—¡Mi bebé…! —jadeó, con la voz entrecortada, llevándose las manos al abdomen.
Una de las enfermeras se acercó con expresión serena, intentando calmarla