Capítulo: Un fantasma a nuestro alrededor.
El día siguiente
Roma despertó sintiendo el cálido resplandor del sol, filtrándose por la ventana. Sus párpados temblaron antes de abrirse, y lo primero que vio fue a Giancarlo a su lado, respirando pausadamente, con el rostro relajado en el sueño.
Su esposo. Su amante. Su todo.
Sonrió con dulzura, sintiendo una extraña paz que no había sentido en años. Pero la inquietud seguía viva en su corazón.
Se levantó con cuidado, caminó hasta el balcón y dejó que el aire fresco de la mañana acariciara su