Giancarlo se mantuvo en silencio, su expresión era grave. Sabía que aquel momento de felicidad para su hijo y su nuera estaba a punto de verse empañado. No podía callarlo más. Al día siguiente, cuando Matías y Fernanda estaban a punto de salir del hospital con sus hijas en brazos, decidió hablar con ellos.
—Hay periodistas afuera.
Ambos se miraron con desconcierto. No eran figuras públicas, ¿por qué habría periodistas esperándolos? ¿Solo por el hecho de ser millonarios?
—Un hombre... llamado Wal