PLANES PERVERSOS.
Ángel llegó a la mansión de los Smith. Rebeca le recibió con un beso en su mejilla, en cuanto Maite bajaba las gradas. Esperó encontrar una Maite devastada por tal situación; no obstante, su amada Maite lucía calmada.
La esperó a que bajara.
—Vine a ver cómo estabas.
—Como puedes ver, estoy bien —le sonrió y pasó hacia la sala. Ángel la siguió. Se sentaron frente a frente.
—Creí que…
—¿Qué estaba muriendo por lo sucedido? —asintió—. Ya ves que no. La verdad es que me siento bien, verlo