POV: Dante
Marcos dejó la taza sobre el escritorio y se inclinó hacia adelante, apoyando los antebrazos en las rodillas.
—Mira, te conozco desde que éramos unos mocosos robando carteras en Palermo. Nunca te había visto hacer una excepción así con alguien que técnicamente es… una prisionera. ¿Qué carajos está pasando?
—No es una prisionera cualquiera —respondí tajante—. Va a ser mi esposa. Y si quiero que esto funcione, necesito que ella no se sienta completamente acorralada. Al menos no todavía