POV: Dante
El reporte de seguridad iluminó la pantalla de mi tableta a las 7:14 de la mañana. Otra vez esa maldita luz azul parpadeando como si quisiera recordarme que el día ya empezaba torcido.
Era la segunda llamada internacional que interceptábamos en menos de doce horas desde el ala oeste. La primera, registrada anoche, había sido un intento ciego hacia el número personal de Miguel Reyes. Cuarenta segundos de tono, sin respuesta; ella misma cortó la comunicación antes del segundo timbrazo.