72. El verdadero Heredero
El parecido entre los hermanos era innegable. Ambos compartían los mismos ojos color ámbar, aunque los de Nikolai ardían ahora con un fuego de odio y resentimiento. Su cabello rojizo, aunque enmarañado y sucio, conservaba destellos de su antiguo esplendor. La barba descuidada que cubría su rostro no lograba ocultar los rasgos aristocráticos que delataban su linaje real.
Cuando Nikolai vio a Valdimir emerger del vórtice mágico, una sonrisa torcida se dibujó en sus labios agrietados. Era una expre