71. Un Rey perverso
Mientras Valdimir se sumergía en sus cavilaciones erróneas, el sonido de pasos apresurados resonó por el corredor, interrumpiendo el hilo de sus pensamientos. A lo lejos, una figura se acercaba a toda velocidad, su armadura tintineando con cada zancada. Era un guardia, su rostro enrojecido por el esfuerzo y la urgencia de su mensaje.
Al llegar frente a Valdimir, el guardia se inclinó en una profunda reverencia, su respiración agitada evidenciando la prisa con la que había acudido. El metal de su