73. Los deseos del villano
Valdimir, percibiendo ese destello de entendimiento en la mirada de su hermano, liberó su agarre invisible. Nikolai cayó al suelo como un saco de huesos rotos, su cuerpo temblando incontrolablemente, sus extremidades en posiciones grotescas que desafiaban la lógica.
—Acomoda ese desastre... —ordenó Valdimir, una sonrisa cruel jugando en sus labios. Su voz era suave, casi gentil, en un contraste perturbador con la brutalidad de sus acciones.
Nikolai, jadeando y temblando, logró susurrar entre esp