208. Besos torpes, padres sabios
Valdimir y Aelina caminaban en silencio, empujando la ornamentada carriola real donde el pequeño Erik bebé agitaba sus manitas con alegría, ajeno a las preocupaciones de los adultos. El descubrimiento reciente de la relación secreta de su hijo mayor pesaba en sus mentes, mezclando la alegría por su felicidad con la sorpresa de no haber sido informados.
Valdimir, con una expresión pensativa, rompió el silencio:
—Posiblemente lo hizo en estos días que han pasado —reflexionó, deteniéndose para obse