199. Luces y sombras de Kolgrim
Celeste, al ver que evidentemente él no iba a revelar más información, suspiró resignada y le dijo:
—No uses tus zapatos, usa estas botas... —indicó, buscando el calzado que correspondía al uniforme.
Mientras Erik se cambiaba, Celeste no podía dejar de pensar en lo que acababa de ver. Las cicatrices en el cuerpo del joven duque contaban una historia muy diferente a la que él le había relatado. Cada marca parecía susurrar secretos de un pasado lleno de peligros y sufrimiento, tan distante de la v