198. Uniformes y Cicatrices
Celeste, con un gesto casi instintivo, asintió ante la propuesta del duque de Arik de que la acompañara. La joven, consciente de su responsabilidad como anfitriona y guía en el palacio para el joven lobo, no dudó en ofrecer su ayuda para encontrar un uniforme adecuado. Aclarando su voz con un suave carraspeo, la rubia respondió con amabilidad:
—Por supuesto, duque Arik, será un placer ayudarte —afirmó la muchacha mientras se adentraba en el área de vestuario.
Erik, respetuoso, le cedió el paso y