Capítulo 29: Salvación

Serena se despertó a las tres de la madrugada, tiritando de frío.

No era para menos: la casa del jefe era exageradamente lujosa, y el aire acondicionado funcionaba como si quisieran convertirla en una cámara frigorífica. Tal vez era porque Esteban era de esas personas que preferían el frío extremo y solo parecían sentirse vivos en ambientes congelados.

Temblando, Serena se abrazó los hombros para darse algo de calor, y fue entonces cuando notó que tenía encima una chaqueta de traje. Era de Este
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