Al atardecer, Serena estacionó su coche junto a un centro comercial.
Donato agitó la mano desde la entrada.
—¡Serena! ¡Aquí!
Ella se le acercó.
—¿Ella trabaja aquí?
—Sí —respondió él con un leve asentimiento.
El centro comercial no era precisamente lujoso. Serena no entendía del todo cómo Donato había terminado conociendo a una chica como Nicol en un lugar así.
Siguió a Donato hasta uno de los mostradores en la planta baja, donde Nicol trabajaba.
En ese momento, la tienda estaba prácticamente v