Aunque Serena había dicho que estaría pendiente de todo lo relacionado con su jefe, a las dos y media de la madrugada ya no podía más.
Los párpados le pesaban, la cabeza le daba cabezadas y tenía que espabilarse de golpe una y otra vez.
Se pellizcó las mejillas para mantenerse despierta.
Abrió su móvil y empezó a ver videos, intentando usar eso como distracción para no quedarse dormida.
Esteban no volvió a tener ningún efecto secundario durante la noche. Aparte de fruncir el ceño de vez en cuan