Cuando Cloris vio a Serena, se escondió detrás de Lorenzo como un conejito asustado. Luisa, al ver que Cloris imitaba a Serena, se sintió molesta:
Cloris se había operado discretamente ojos, nariz y boca para parecerse a Serena, pero aún llevaba la misma ropa y los mismos accesorios.
—¿No tiene gusto propio? —se indignó Luisa, remangándose la manga—. ¡Serena, esa desgraciada vuelve a imitarte; voy a darle un puñetazo!
Serena la detuvo en seco.
Aunque en la novela original Luisa había sido mucha