El aire frío de la noche la azotó con fuerza; Lily se quedó quieta en el marco, con una ceja ligeramente alzada.
Rowan y Fergus la miraban, rígidos y demasiado serios. Tan serios que, por primera vez en mucho tiempo, Lily sintió un leve e incómodo cosquilleo en la espalda, pero, por supuesto, no lo iba a demostrar.
—Vaya… —Murmuró, cruzándose de brazos con una media sonrisa. —¡Confirmado! Sí son un par de témpanos de hielo. —Miró de uno a otro. —Pero eso no les da derecho a estar aquí afuera co