Mundo ficciónIniciar sesiónMelissa fue despreciada por su esposo desde el inicio de su matrimonio. Por más que ella trató de que él recordara que era aquella niña del pasado a la que un día prometió convertir en su compañera de vida; no lo logró Una marca de amor en la piel, un accidente que borró todo de su mente, una amante manipuladora, una esposa odiada por su marido y un tío dispuesto a conquistar y consentir a la mujer de su sobrino. Eso y mucho más encontrarás en esta maravillosa historia donde la atracción de lo prohibido será el inicio de un amor correspondido.
Leer másPara cuando Melissa despertó, casi no recordaba nada de la noche anterior. Su cabeza dolía horrible, era la primera que vez que tomaba más de la cuenta y el daño causado era evidente.Se sorprendió al ver la cama echa un completo desastre, su parte intima dolió cuando intentó levantarse, un jadeo salió de su garganta. Fue entonces cuando su mente se aclaró.Bajó como loca buscando al hombre, rogaba para que su marido no hubiera regresado a casa y los haya descubierto.Se burló de sí misma cuando descubrió que su marido todavía no había vuelto, era obvio, estaba con la mujer que amaba y no era necesario regresar temprano un fin de semana.Los días pasaron y Melissa fingió no saber que Alejandro se veía a escondidas con su amante. En aquella ocasión, él se disculpó diciendo que había surgido una reunión de imprevisto y le tocó viajar durante el día. Ella solo sonrió aceptando la realidad, una realidad que dolía hasta lo más profundo de cada hueso.Melissa le comentó que su tío había lle
Mientras se terminaba de cocinar la comida, ella se fue a poner hermosa para esperar a su amado. Había comprado dos botellas de vino, era fin de semana y ya mañana no trabajarían, no importaba si se pasaban de copas.Media hora después todo estaba listo. Eran las siete de la noche pero ella sabía que ese día su marido se tardaba por asuntos de la empresa, así que, no era de extrañar que todavía no llegara.El timbre de la puerta principal sonó. Melissa sonrió, acomodó su cabello rizado y caminó a recibir al hombre, imaginando que había olvidado las llaves de su propia casa.—¿Quién es usted?Consultó al hombre que estaba de pie. Se estremeció cuando él la recorrió de pie a cabeza con una mirada cargada de deseo.—¿No me invitarás a pasar, sobrina?Preguntó el hombre, levantando una ceja y relamiéndose los labios.En ese momento ella recordó que su suegra le mencionó que tenía un hermano menor pero que estaba en el extranjero y casi nunca les visitaba.Melissa se relajó. De inmediato l
Sus manos temblaban mientras sus ojos se quedaron clavados en aquella pantalla.—Señor Jhonson, ¿la demanda que interpuso contra la señora Melissa, sigue en pie? Hemos dado con su residencia y estamos a punto de capturarla.El contacto estaba cuidadosamente agendado como Oficial Ramírez.Melissa quiso responder, pero justo en ese momento escuchó los pasos de su marido.Ella desvió su mirada a la televisión y fingió que no había visto nada, pero su corazón no paraba palpitar y un nudo se apoderaba de su garganta.Una lágrima cubrió su mejilla, la secó de inmediato con el dorso de la mano. Era muy difícil asimilar de golpe lo que su marido planeaba hacer con ella.Alejandro tomó el teléfono y al ver el mensaje se retiró a un lugar más discreto. Melissa lo siguió en silencio, escuchó parte de la llamada, quizá lo más importante: oficial, retire la denuncia, he resuelto las indiferencias que tenía con mi esposa y ya no es necesario que vaya a la cárcel.En realidad, aquella denuncia era p
Melissa se quedó dormida cuando ya estaba amaneciendo, estaba demasiado agotada y su cuerpo no aguantó más tiempo y la obligó a descansar. El teléfono no paraba de timbrar, ella no despertaba, su sueño era tan profundo que alguien la podía secuestrar y ella ni enterada.Alejandro sacó el teléfono de la cartera, pensó que debía ser algo muy importante para que insistieran tanto.—Papá.Era su padre quien le estaba llamando. Alejandro no sabía si atender o no, ni siquiera había vuelto a ver a sus suegros después de la boda. Pero si no respondía, temía que fuera un asunto muy importante y ella se enojaría porque no la despertó a tiempo.Alejandro deslizó el dedo por la pantalla y la llamada se conectó casi de inmediato.—Hija. Si no le quieres decir a tu esposo que el pequeño Azael, es su hijo, deberías de divorciarte de él. No te sigas humillando, él ha vuelto con otra mujer y jamás se enamorará de ti, iré por ustedes cuanto antes.Alejandro estaba con la boca abierta, no había hablado,
Último capítulo