El tiempo, a veces, tenía una forma extraña de acomodar las cosas o al menos de hacer creer que lo hacía.
Habían pasado varios días desde aquella noche en el jardín. Días suficientes para que el nombre Angus McRae dejara de retumbar en la cabeza de Rowan como una amenaza constante.
No lo había olvidado, Rowan Doone no olvidaba nada, pero sí lo había colocado en una categoría muy específica: problema menor.
Un oportunista, un imbécil con dinero y ego que creyó que podía entrar en su vida, sacudi