El brillo del sol se coló con suavidad por las cortinas. La calidez no fue inmediata, ni siquiera se sentía, pero Rowan suspiró como si estuviera debajo de ese sol cálido.
Despertar junto a su esposa embarazada era lo mejor que había sentido en toda la vida y el buen humor siempre despertaba con él, siempre y cuando su esposa estuviera a su lado.
Habían pasado algunos días desde la aparición de Angus y Rowan no había dicho una sola palabra, ni a Elara ni a nadie.
El secreto pesaba, claro que p