Cena a la luz de las velas, arreglos enormes de sus rosas favoritas, chocolates gigantes y pasteles de chocolate hechos por los mejores reposteros. Rowan había hecho todo lo que Grace y Felipe le recomendaron, pero nada parecía funcionar.
Elara lo despreciaba de una manera que él no comprendía. Sabía que todavía había desconfianza y rencor, pues él la chantajeó y obligó a todo, pero ahora estaba demostrando que no era un demonio y ella parecía no verlo.
En cambio, Elara se sentía abrumada p