Elara ni siquiera hizo gesto alguno; ya estaba acostumbrada a esas cosas y tomó el dinero de Rowan como si él simplemente hubiera comprado su silencio y que hiciera de la vista gorda cuando salía con Grace.
—Ahora estoy con mi familia y...
—No te detengas por nosotras. —Elara le sonrió con hipocresía. —Ve con tus amigos.
—Ya oíste a tu esposa. —Felipe aprovechó la ayuda. —Eres un hombre de palabra, así que, por favor, cúmplela. Te esperamos. —Sin esperar respuesta, cerró la llamada.
—¿E