Psicópata celoso.
Aunque Mayra tenía razones de sobra para asesinarlo, Anderson sabía que ella no era capaz de hacer tal cosa.
A pesar de las evidencias contra ella, él mantenía su fe ciega en su inocencia. Una vez dudó, y no volvería a cometer el mismo error.
Conocía muy bien a su esposa. Desde que ella tenía diecisiete años y sus ojos brillaban con la inocencia de quien apenas comienza a descubrir el mundo, compartió momentos de tristeza desgarradora, desdicha aplastante y felicidad desbordante que marcaro