Plan severo.
Sebastián se estaba impacientando mientras la mujer de información revisaba la lista de pacientes, sintiendo un impulso casi incontrolable de arrebatarle el listado para examinarlo él mismo con sus propios ojos.
La ansiedad recorría cada centímetro de su cuerpo como una corriente eléctrica, mientras observaba con atención cada movimiento de aquella mujer que, con aparente calma, deslizaba su dedo índice por la interminable lista de nombres. Había recorrido kilómetros, gastado recursos y incon