Dolor de hermano.
Anderson apretó a su hermano, las lágrimas cayeron abundantes y sin control como gotas de agua helada en el más crudo invierno.
Era su hermano, su propia sangre, aunque desde la adolescencia no había existido una buena relación entre ellos, lo amaba, lo quería con esa intensidad inexplicable que solo puede sentirse por un hermano menor.
Ese vínculo invisible que, pese a los años de distancia y rencores, permanecía intacto, recordándole que, sin importar las circunstancias, seguían siendo fa