Un placer, Gabriel León.
Gabriel León permanecía inmóvil junto al enorme ventanal, donde el perfil majestuoso de París se extendía ante él como un tapiz de historia, poder y oportunidades no dichas.
Moretti.
Ese apellido reverberaba en su mente como una melodía antigua cargada de notas discordantes.
No era simplemente un apellido.
Era una advertencia, un recuerdo, una sombra que lo había acompañado desde sus días universitarios, y que ahora, tras años de disputas, rivalidades y competencias encarnizadas, volvía a mater