Qué quieres de mí.
El ascensor se detuvo en el piso del pent-house con un susurro mecánico. Isabella cruzó las puertas de acero con paso firme, aunque en su mirada brillaba la sospecha.
La cita había sido convocada por correo urgente de su abogado corporativo, reunión privada con Sebastián Moretti para discutir la revisión de cláusulas sobre la empresa fusionada.
Urgente, confidencial y presencial.
Había aceptado, pero no por ingenuidad, sino porque a veces, para ganar, hay que caminar directo al tablero de tu op