No quiero perderla.
Torpe, impulsivo, vulnerable.
Presionó sus labios sobre los de ella como quien intenta calmar una tormenta con un suspiro, como si con ese gesto desesperado pudiera detener el tiempo y corregir cada error cometido. Lo hizo como quien lanza una súplica muda al universo, como si ese beso pudiera devolverle a la mujer que había dejado al abandono sin comprender cuánto le dolería perderla.
Su respiración se entrecortó al sentir su boca sobre la de Isabella, y en su mente solo había caos, deseo y un