Ella no es mía.
En el extremo opuesto del gran salón, donde las columnas de mármol parecían custodiar los secretos de la noche, Isabella posaba frente a los fotógrafos con la elegancia innata de quien no necesita dominar el escenario porque el escenario, simplemente, la obedece.
El editor de Forbes Europe la presentaba con un entusiasmo contenido pero cargado de reverencia, describiéndola como "la mente estratégica que todos subestimaron hasta que conquistó la partida con un solo movimiento brillante y definit