El jaque mate perfecto.
El salón contuvo el aliento, atrapado entre la sorpresa y la incredulidad.
Era, hasta ese instante, la cifra más alta de la noche, una cantidad que marcaba un antes y un después en la velada, incluso quienes no estaban interesados en la pieza sintieron cómo la tensión les recorría la espalda. Los murmullos se acallaron, y todos los ojos giraron hacia la fuente de semejante audacia, como si esperaran que, en cualquier momento, la lógica volviera a imponerse.
Alessia se volvió hacia Sebastián, esp