Leandro se quedó inmóvil mientras miraba algo incrédulo a la mujer de mejillas sonrosadas que tenía en sus brazos.
—Julieta…
Sin darle la oportunidad de hablar, Julieta lo besó una vez más.
—¿No quieres hacerlo?
¡Quería! ¡Realmente tenía muchas ganas de hacerlo!
En ese momento, toda su racionalidad desapareció y sólo quiso responder a su pasión.
Aunque supiera que todo esto se debía a que ella estaba borracha. Aunque Julieta pudiera negarlo todo cuando se despertara. No le importó.
Leandro la le