Antes pensaba que Leandro no era lo bastante pegajoso, pero ahora parecía que ese hombre era como cinta adhesiva y que no podría deshacerse de él aunque quisiera.
No sabía cuándo había empezado esto. Alguien que antes le gustaba tanto, ahora sólo le parecía exageradamente molesto.
—No voy a ir. Si quieres esperarme, entonces que así sea.
—Sé que vendrás.
Julieta sólo sintió que el corazón se le oprimía y colgó enojada. Apagó el teléfono y lo tiró.
Obviamente ella sabía que este hombre estaba int