A Leandro le tembló el corazón. Levantó los ojos y la miró. Había una emoción indescriptible en sus ojos. Sabía que ella decía la verdad. Pero no quería darle la libertad.
Los dos se quedaron en silencio durante mucho tiempo. Justo cuando Julieta estaba a punto de irse, él habló de repente.
—¿Te quedarías conmigo esta noche? —Preocupado de que Julieta no aceptara, agregó—: Sólo por una noche. No haré nada.
No quería que se fuera y menos que se fuera con otro. ¡Y menos aún con el que tenía el nom