—Colgó. Voy a bajar y paso a ver si él está bien —dijo Julieta.
Ella pensó: “Samuel debe estar enojado conmigo. De lo contrario, ¿por qué no contestaría el teléfono? ¿Cómo le voy a explicar esto? Si le digo que todo fue obra de Dalila, no lo creerá."
—Aguarda. Yo lo llamaré —dijo Leandro.
Leandro la detuvo, llamó al número de Samuel y ordenó:
—Samuel, te doy tres segundos para que bajes.
Pronto, Samuel bajó, abrió la puerta del coche y se sentó en el asiento trasero.
Julieta se quedó atónita, p