En la antigua mansión de la familia Rosales.
Julieta entró en la cocina y abrió el refrigerador para ver qué ingredientes había. Sin embargo, no podía dejar de pensar en Leandro.
Él la había herido muchas veces y, aun así, no estaba dispuesto a darle libertad. ¿Qué más podía hacer ella?
En el pasado, Julieta solo quería estar a su lado, desde el amanecer hasta el atardecer, pero ahora solo quería huir.
Ella tenía miedo.
Tenía miedo de que se enfadara. Tenía miedo de que la lastimara. Más aún, te