Capítulo218
Santiago estaba atado y de rodillas. Su cuerpo seguía chorreando. Parecía un pecador que estaba siendo castigado. Julieta se quedó inmóvil y luego de un largo rato giró lentamente la cabeza y miró al inexpresivo Leandro.

Resultó que lo que Renzo había dicho era cierto. De verdad Leandro había enviado a alguien a buscar a Santiago. Por un momento se volvió loca de felicidad.

Él le creyó, ¿no?

De repente, Leandro dijo:

—Él mató a Camilo, ¿no?

Ella se quedó quieta y asintió.

—Sí.

—¿Quieres vengart
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