―Ella no irá. ―Joseph se negó.
―¿Por qué no? ―Lianett enarcó una ceja. ―¿Crees que debe quedarse aquí soportando a un inseguro que no confía de ella? ―Joseph la miró con la boca abierta. ―¿O acaso te da miedo quedarte con la gata por qué sabes que caerás como un par de tontos que conozco?
―No tienes porque meterme. ―La voz ronca de Kenji sonó intimidante como siempre.
―Cierto, de ti solo puedo sentir lástima por haber caído tan bajo. ―Tomando el brazo de Julieta empezó a caminar.
―¿A dónde