Lianett se obligó a no cerrar los ojos por el tono de su marido para no darle gusto a Serena, estaba furiosa de que esa mujer siempre buscara la manera de estropear las cosas con su esposo.
―Tío Kenji, una mujer tan cizañosa no debería ser propia de ti. ―Lo miró a los ojos. ―Es bochornoso como siempre tiene que dejar mal a los demás. ―Serena apretó los puños con fuerza.
―Nena, solo fue curiosidad, no cizaña. ―Se defendió de la niña. ―Estás muy pequeña para comprender tales palabras.
―Escuché