La luz del amanecer entraba por las persianas, fragmentándose en tiras doradas sobre la habitación. El olor salado del mar se colaba con cada ráfaga de aire y la madera crujía suavemente al calentarse con los primeros rayos. Julieta abrió los ojos primero, confundida por un instante, hasta que sintió el calor del brazo de Kenji alrededor de su cintura. Por primera vez en meses no había ødio, ni distancia, ni dos camas separadas. Habían pasado la noche juntos, hablando hasta que la voz se les apa
Melanie Fraser
No puede ser, justo cuando estaban mejorando las cosas!!