Capítulo 103 La garita
Hernán salió de la casa con la respiración rota de rabia.
La puerta seguía abierta detrás de él, el desayuno frío sobre la mesa, el cuarto vacío y esa sensación insoportable de que alguien había entrado en su vida a moverle una pieza sin tocarlo. No podía pensar en otra cosa.
Eva había salido y seguro fue porque él no puso el código de bloqueo.
Cuando salió apurado.
Y lo peor no era que se hubiera ido. Lo peor era que se había ido sin correr, sin gritar, sin pedir per