El día de volver a la ciudad llegó envuelto en una calma frágil, cargada de bolsos, llamadas pendientes y decisiones que no podían seguir postergándose.
Eva había llamado al colegio.
No estaba segura de llevar a Lucas y a María ese día. Tal vez solo a la clase de la tarde. Si Laura insistía en que era mejor esperar. Pero necesitaba avisar, explicar lo justo y pedir discreción.
La directora la atendió con una voz cálida y cercana.
—Señora Eva, cuente con nosotros. Los niños van a estar cuid