Vanessa llamó a su abogada desde la oficina, cerro la puerta con llave y tenia las manos tan frías que tuvo que apoyar el celular sobre el escritorio para no dejarlo caer.
Había intentado convencerse de que todo seguía bajo control. Había retirado la denuncia contra Eva Beltrán, había firmado los papeles del divorcio y, aunque Agustín la había mirado como si ya no quedara nada rescatable entre ellos, todavía se repetía que él no iba a hundirla. Nunca haría nada contra la madre de sus hijos. No