La fortaleza que Elly había edificado con lágrimas y dolor a lo largo de los años se desmoronó en cuestión de segundos. El tacto de Erick, aunque inicialmente impositivo, acarició la fibra más íntima de su alma solitaria. Elly, que al principio se resistía, terminó por entregarse al influjo de aquel beso. El sabor salado de sus lágrimas se fundió con la calidez de los familiares labios de Erick, desencadenando una oleada de nostalgia que ya no pudo contener.
Elly comprendió que Erick era el hom