Erick lucía sumamente inquieto en el interior de su amplio despacho privado. Permanecía sentado detrás de su escritorio ejecutivo, con el cuerpo completamente tenso, mientras se estrujaba el cabello con brusquedad una y otra vez.
La escena que había presenciado momentos antes en el pasillo de la empresa, cuando Kenny sujetó con firmeza la mano de Elly, no dejaba de repetirse en su mente como una cinta atascada, destrozando su tranquilidad en mil pedazos.
¡Bang!
Erick descargó un puñetazo brutal