—Es-esto… yo… me golpeé accidentalmente contra una baranda de hierro al borde de la calle —dijo Elly entrecortadamente.
La lengua se le trababa mientras intentaba improvisar aquella mentira que sonaba terriblemente poco convincente.
Kenny no discutió con ella, pero la desconfianza era claramente visible en su mirada.
—Primero vamos a curarte —dijo Kenny con suavidad, pero con firmeza.
Kenny tomó la muñeca ilesa de Elly y la guio hacia el sofá de la sala, alejándola de Felix, que ya estaba entret