En cuanto reconoció aquella voz, el instinto protector de Elly estalló. Se interpuso de inmediato, manteniéndose firme como una barrera humana entre Erick y Felix. Todo su cuerpo se tensó, erigiendo un parapeto instantáneo para salvaguardar a su pequeño.
Felix, al percibir la crispación de su madre, se aferró de inmediato a sus piernas, ocultando su rostro, que comenzaba a palidecer por el pánico. El niño podía sentir el violento temblor de temor que recorría el cuerpo de Elly.
—¡Aléjate de nos