LISSANDRA
La mañana avanzó demasiado rápido. Después del encuentro con Marcus y la divertida pelea por las cajitas de lencería, y su manera de demostrarme que siempre estaba listo para hacerme el amor, me sentía la mujer más feliz del mundo, viví 3 años con un hombre que solo sentí asco por mí, y de eso pasé a estar con un hombre que no podía mantener sus manos lejos de mi cuerpo, y eso me encantaba.
La manera en que me miraba con deseo, cuando recorría mi cuerpo con esa sonrisa traviesa como s