LISSANDRA
La puerta se cerró tras de mí con un suave clic.
El sonido de mis tacones resonó por el mármol mientras intentaba avanzar con total normalidad, aunque traía las manos ocupadas con una elegante bolsita de tela negra satinada, de esas que parecen inocentes… pero esconden travesuras.
—¿Liss? —la voz de Ash retumbó desde el pasillo y yo di un salto como si me hubieran pillado haciendo una travesura — Ya volviste, ¿qué traes allí?
Tragué saliva. ¿Por qué sonaba tan malditamente perceptivo