LISSANDRA
Los flashes no paraban. Luces blancas estallaban cada pocos segundos mientras posábamos para la portada de la revista más prestigiosa del país. Ash, impecable, en un traje oscuro hecho a medida, con su reloj de oro asomando bajo la manga y con una sonrisa que me ponía de rodillas. Yo, envuelta en un vestido color vino ceñido, elegante, con un escote suave que resaltaba mis curvas sintiendo su mano en mi cintura mostrándole al mundo que era suya.
Éramos la pareja del momento: el solter