WILLIAM FOREST
No parpadeaba.
No podía.
La música era fuerte. Las luces, cegadoras. Pero solo había una cosa que yo veía con total claridad: ella.
Camila.
Cabello suelto, ojos encendidos, labios curvados en esa sonrisa entre picardía y peligro. Su cuerpo se movía con una seguridad que desarmaba a cualquiera.
Y él.
El maldito bombero.
Con una gorra falsa, una camisa abierta... y una sunga negra ridícula.
Girando a su alrededor como si tuviera derecho a mirarla así.
A bailar así.
A tocarla.
Ella